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Tras 39 años en la docencia, la comunidad de la escuela de Pozo del Arbolito despide al maestro Miguel Palomino

Casi 32 años pasaron desde que arribó a la escuela Nº 955, donde fue maestro de grado y director. Si bien hace poco había iniciado los trámites para jubilarse, el pase a la pasividad lo sorprendió.

“Lo mío no era la dirección, lo mío era estar enseñando en el aula a los chicos”. La frase lo describe, él era un maestro con todas las letras, un hombre recto pero con palabras apropiadas para corregir.

Tras 39 años en la docencia, más de la mitad de su edad, el maestro Miguel Laurentino Palomino se jubiló.

Un hombre de campo, con sentido de pertenencia, y sobre todo con un amor y vocación absoluta por la docencia, la cual lo llevó a estar frente de las aulas en Buenos Aires, en Sotelo, cerca del río Salado y en San Félix, donde permaneció durante seis años.

En el año 1.989 ganó un concurso de traslado hasta la Escuela Nº 955, en ese entonces denominada “Dr. Emilio B. Bottini”. Desde entonces fue maestro de grado, y en la década del `90 estuvo al frente de la dirección en dos oportunidades de manera interina.

En el año 2.015 pasó a ocupar el cargo de director hasta su reciente jubilación, ya bajo la nueva denominación de la Escuela Nº 955, “Tomasa Trejo de Vallejo”.

Nunca dejó de aprender. Además de maestro, es Analista en Gestión Educativa, Licenciado en EDG 1 y 2, y profesor de educación secundaria en Matemáticas.

Jamás se apartó de sus raíces, lo que lo tradujo en ese amor y dedicación que le ponía para que sus alumnos del campo aprendieran lo mismo que aprende uno que concurre a una escuela de la ciudad.

En silencio, y sin que incluso los propios lo supieran, pasó desvelos y momentos de indignación en su lucha para erradicar cuestiones que iban en dezmero de las comunidades campesinas y el acceso a la educación de calidad.

Eso quizás se cultivó en su formación primaria en la escuela de Bahoma, y el sacrificio que hizo para estudiar en el nivel secundario y terciario en Las Termas de Río Hondo recorriendo en bicicleta los kilómetros que separan a la ciudad de su pago Mistol Redondo.

Él dice que es un agradecido de la comunidad educativa de Pozo del Arbolito, pero la comunidad también agradece su paso.

Hincha de Independiente de Avellaneda (el primer hincha de ese equipo que conocí), un apasionado de la docencia, un maestro de vocación.

Yo fui alumno de él, y su jubilación me emocionó hasta las lágrimas ¡Felicidades mi querido MAESTRO!

*Por José D. Jiménez (h).

El maestro Miguel como director presidió la celebración del Centenario de la Escuela Nº 955.

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