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La radio y sus orígenes en Las Termas de Río Hondo

En esta nota elaborada para la carrera de la Licenciatura de Periodismo de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, recoge algunos datos referentes sobre las primeras radios propaladoras que existieron en la ciudad hasta el nacimiento de la primera FM a finales de la década del ‘80.

La localidad de Las Termas de Río Hondo es una ciudad moderna, poblada de innovadores que siempre intentaron generar algo nuevo para la población. Y así, como surgió el primer hotel, o la primera ruleta debajo de un árbol, también fueron innovadores en la radiofonía, no tal como se la conoce, sino con una aproximación de lo que era la radio.

Desafortunadamente, para tener datos sobre la existencia de estas radios se debe recurrir a memoriosos, que no abundan, porque hay una inexistencia de archivos que puedan mostrar lo que fue la innovación radiofónica en la ciudad.

Para escribir algo de la radiofonía en Las Termas de Río Hondo, si nos referimos a lo que conocemos como radios, debo contar que, la radio tuvo su nacimiento a finales de la década del ‘80. Sin embargo, si quiero escribir sobre la aparición de los precursores de la radiofonía, tengo que trasladarme hasta mediados del siglo XX.

¿Qué hay de diferente entre el nacimiento de esas radios y la primera FM?

Lo que nosotros conocemos como radio es, el aparato que emite y los otros que recepcionan las emisiones, ya sea en Am o FM. Hoy en día para muchos, la radio es eso que sintonizamos con el celular, incluso sin auriculares, antenas, o algo por el estilo, o mediante sitios web.

Pero la radiofonía, si bien entro en un campo muy delicado, para quienes tienen 50 años para arriba, era otra cosa.

Y aquí es donde entramos, escritor y lector, a conocer lo que fue el inicio de la radiodifusión en Las Termas de Río Hondo. Para ello tenemos que trasladarnos hasta la mitad del siglo XX, recurriendo a vecinos y familiares para conocer como era Las Termas cuando apenas alcanzaba a ser una villa. Pocas casas y pavimento inexistente. Donde el habitante del pueblo se confundía con el poblador del campo. Apenas unas pocas calles delineadas, una ruta de tierra, unos pocos hoteles ubicados de forma desparramada, con algunos comercios y muchos corrales de cabras, vacas, y gallineros, ranchos, una pequeña parroquia y un edificio que albergaba al flamante intendente, ya que la ciudad recientemente había sido denominada “municipio de primera categoría”.

En ese crecimiento que comenzaba motorizarse y transformar el pueblo en ciudad, también se veían caras de gente que no era oriunda de la zona pero que habían decidido afincarse en esta localidad que parecía prospera y con mucho potencial.

En este pequeño pueblo que crecía, no había casi medio de comunicación que llegara a todos, excepto el correo postal. Acceder a los diarios La Gaceta de Tucumán y El Liberal de Santiago del Estero, o escuchar una radio de esas que parecían una casa desde donde se escuchaba algún acontecimiento que sucedía a los lejos, eran cosas casi de privilegiados.

Fue así que, un par de innovadores decidieron crear la radio. No era lo que en esos momentos se creaban, con grandes estudios con salas de espéctalos, estudios de operadores y locutores, salas de producción y de edición de noticias; pero para estos hombres el simple hecho de emitir música, saludos y publicidades, lo suyo ya era una radio.

Estos precursores, que se animaban a producir emisiones similares a la radio, pero sin contar con los elementos necesarios que requiere una emisora para salir al aire, como equipos transmisores, antenas, etc., trajeron la innovación a la ciudad, lo que deslumbró a más de uno, y que se prendían a gusto desde las afueras de sus casas a escuchar las radios.

Aquellas radios, se emitían desde dos puntos distintos de la ciudad, dos de ellas estaban en la zona de El Bajo, y otra en El Alto. Para ser más preciso, una de ellas, llamada “Publicidad Radial Rex”, se encontraba en la propiedad de Salomón “Shalo” Mera, donde actualmente funciona el hotel familiar, y la otra, llamada “Eter Publicidad”, que era de un joven chaqueño llamado Pablo Cristof, estaba ubicada en un bazar que ya no existe, ambas  sobre calle Hipólito Yrigoyen, a una distancia inferior a 50 metros, mientras que la otra estaba enclavada en el domicilio de Héctor “Chacho” Fares, a metros de la estación de servicio sobre la ruta, lo que hoy es avenida Alberdi. Esta última era llamada “Radio Chacho”.

Estas radios no contaban con el nivel ni equipamiento técnico de una radio tradicional. No tenían antena ni transmisor, sino que se emitía mediante alto parlantes que estaban ubicados en los postes del tendido eléctrico.

De estas tres radios parlantes, la primera fue la de Chacho Fares, creada alrededor de 1.956. las otras dos aparecieron casi en simultaneo dos o tres años después, recuerda José Fares Ruiz, sobrino de Cacho.

Sin datos precisos sobre los años de la creación de las radios aportó Miguel Ángel Mera, hijo de “Shalo”, quien sostuvo que la radio de Chaco, fue la primera. “No sé cómo habrá surgido esta idea en mi papá, creo que habrá visto lo de la radio como un negocio más, porque no era ni radio aficionado”, sostiene Miguel sobre la apuesta de su padre.

Las radios tenían una particularidad, se emitían mediante parlantes ubicados en las calles. Desde la central, se extendían cables hasta los postes de luz, donde se colocaba un amplificador y un parlante.

Cada radio tenía su sector, en el caso de las radios de Shalo y de Cristof, estas extendían sus cables sobre calle Irigoyen (que en esos años era la calle donde transitaban pueblerinos y visitantes), Sarmiento, Rivadavia, y hasta la calle Caseros, e incluso la San Lorenzo. La radio de “Shalo” incluso tenía un parlante en Villa Balnearia.

En tanto que radio Chacho, extendía sus cables por avenida Alberdi desde lo que actualmente es el edificio del correo, casi calle Maipú, hasta aproximadamente calle Fleming, donde se encontraba el famoso bailable “Rancho de doña María”.

Lo importancia de la avenida Hipólito Yrigoyen, que era la arteria principal de la ciudad, era notorio. En este lugar la competencia era importante entre las dos radios.

Por su parte, en la actual avenida Juan Bautista Alberdi, que a mediados de 1.950 era solo ruta de tierra, “Radio Chacho” tenía poder exclusivo. Sus sonidos daban la bienvenida a quienes arribaban a la estación del ferrocarril procedente desde Tucumán.

De esta forma, todos los que transitaban ambas arterias, la mayoría población del interior, escuchaban cuales eran los comercios que vendían tal o cual cosa, algo que ayudaba a orientarse para ir a comprar lo que les hacía falta.

Todas las personas que integraban las radios, tanto musicalizadores como locutores, era gente que simplemente se habían visto atraídos por esa novedad llamada radio, sin tener formación alguna sobre el campo del periodismo.

Según los memoriosos, escuchar las radios era posible incluso desde dentro de las casas, dado que, en esas épocas, el tránsito vehicular era escaso. Predominaban las zorras, sulkis y jardineras, todos a tracción a sangre.

Escuchar radio era una diversión, aseguran algunos pobladores de aquellos años. No eran molestas, porque tampoco emitían todo el día.

Las emisiones sí eran prácticamente diarias. Transmitían a la mañana unas pocas horas, y continuaban por la tarde hasta la noche. Se pasaba música, y casi cada media hora se leían publicidades, noticias, y se daba la hora. Tener reloj de pulsera también era un privilegio.

Según los aportes recolectados de algunos que supieron pasar por las radios, o en todo caso ser solo oyentes, por los parlantes también se escuchaban algunas dedicatorias.

Entre algunas de las anécdotas de aquellos años, un vecino relata que, sus padres retornaban de la boda de miel desde Villa Carlos Paz totalmente cansados después de más de 14 horas de viaje en auto, con la mujer totalmente descompuesta, y al arribar a Las Termas de Río Hondo los recibió una multitud que les retrasó el descanso que tenían previsto, porque por los altoparlantes un tío del matrimonio se había encargado de dar aviso y preparar el recibimiento. Así como esta anécdota, hay varias. Las radios parlantes tenían un gran impacto social, tanto es así que, las actividades gubernamentales se las difundía por estos medios.

En ese entonces, quienes tenían teléfonos, que eran muy pocos, se encargaban de mandar aludos o pedir algún tema musical, incluso con dedicatorias, y otros hacían llegar sus cartas.

Algunos vecinos que vivían incluso fuera de la ciudad, o lejos de donde se encontraban los amplificadores con los altoparlantes, cuentan que, se acercaban en determinados horarios en los que funcionaban las radios, se ubicaban cerca de los altoparlantes, y se pasaban horas escuchando la música, o las dedicatorias que habían realizado.

Las radios parlantes tenían ese atractivo casi como las radios de hoy en día. En esa época no se podía escuchar otra cosa. Quienes tenían un radio transmisor en sus casas eran muy pocos. Poder comprar una radio era muy difícil. Y quienes tenían esas radios, simplemente se podían limitar a escuchar voces y acontecimientos foráneos, mediante Radio Splendid, Radio El Mundo, Radio Belgrano. Por esa razón, de vez en tanto era necesario acercarse hasta los amplificadores para poder escuchar alguna novedad local.

Como tota radio de pueblo, no faltaban los avisos comunitarios, no solo de la actividad política y parroquial, sino también algún extravío (de lo que sea), o el casamiento, bautismo, o llegada al mundo de algún niño o niña.

Las que más llegaban a la comunidad eran las radios parlantes que estaban en el centro. Los primeros años fue dura la competencia entre ambas, hasta que después acordaron transmitir en horarios desdoblados. Arrancaba las dos primeras horas, de 8 a 10 de la mañana “Eter Publicidad”, y de 10 a 12 seguir “Publicidad Radial Rex”. A la tarde, desde las 16 horas, se iniciaban a la inversa.

Algunos testimonios de la audiencia, recuerdan que, el inicio de las transmisiones era con marchas patrias. “Eter Publicidad” pasaba la Marcha de San Lorenzo, y “Publicidad Radial Rex” tenía como inicio a la Marcha de la Avenida de Las Camelias.

La perduración de esas radios parlantes duro varios años. Sin un dato preciso, “Radio Chacho” fue la primera en desaparecer. “Radio Eter Publicidad” se mantuvo hasta mediados de los ‘80, mientras que “Publicidad Radial Rex” llegó hasta el año 1.992.

Las principales causas que ocasionaron la desaparecieron de la radio tuvo que ver con los cambios que fueron surgiendo en la ciudad. Los inconvenientes para poder extender los cables para la colocación de los amplificadores con los parlantes fue una de ellas.

En su momento todos se colgaban en los postes del tendido eléctrico, pero al prohibirse, se vieron imposibilitados porque para avanzar con inversión propia, se requería de bastantes recursos económicos, cosa que estaba distante del bolsillo de los propietarios de estos medios.

En esas épocas también estaban produciéndose otras trasformaciones en la ciudad, como la construcción de la ruta, la presencia de vehículos de gran porte, y un crecimiento vertiginoso en cuanto a edificios que albergaban hoteles, lo que también significó la llegada de personas de otros puntos del país que invirtieron en esta ciudad, generando un movimiento económico mucho mayor. Incluso, recuerda Ricardo Ovejero, quien fuera empleado de “Shalo” Mera y posteriormente dueño de la radio desde mediados de los ‘70, en la ciudad se legisló sobre los ruidos molestos, lo que hizo que las propagadoras dejaran de existir.

Esta ciudad había crecido, las propagadoras se habían convertido en el medio con el cual se transmitían actos el ámbito deportivo, cultural y político.

Así, con el uso exclusivo de radio parlantes, Las Termas se mantuvo la ciudad hasta finales de la década del ‘80, cuando un grupo de personas deciden incursionar en la Frecuencia Modulada, creando la primera emisora de la ciudad que trasmitiría por ondas.

El nacimiento de la primera FM

A principio del año 1.988, el Ingeniero Federico Nunes, el Escribano José Campuzano y don Pascual Parrado, decidieron poner una radio de Frecuencia Modulada en la ciudad, algo que era novedoso para esta parte del país, pero que ya tenía sus primeras emisoras en algunas ciudades de esta provincia y en Tucumán.

Estos hombres, con antecedentes como radioaficionados, vieron que, crear una radio de Frecuencia Modulada no requería tanta inversión como lo era para tener una radio de Amplitud Modulada, y así se embarcaron en sociedad para construir la primera radio de emisión por ondas de la ciudad.

Fue así que se dio inicio a la primera FM de la ciudad. Comenzó como señal de prueba bajo el nombre de FM A, transmitiendo desde la esquina de calle Suipacha y Antonino Taboada, en el barrio Sector El Alto.

Durante un periodo de prueba, donde solo se emitía música, se toparon con el primer obstáculo. Mediante la emisión, la radio interfería con la señal del TV Canal 10 Tucumán, lo que motivó que tuvieran que dar un paso atrás.

Sin embargo, ese obstáculo sería superado, y un 10 de junio de 1.988, renacía la primera radio de frecuencia modulada, con otro nombre y con un punto en el dial que quedaría para la historia.

Los socios decidieron como nombre, nada más y nada menos del lugar donde tuvo su origen marcando un hecho histórico para la comunidad, FM Termas, 104.1 MHz.

Esta radio marcó el nacimiento de las emisoras que transmiten mediante ondas. Un año después, tras haber dejado la sociedad, José Campuzano incursiona con su proyecto personal, poniendo al aire a FM Libertad.

Después de algunos años comenzaron a aparecer otras emisoras, provocando una multiplicidad de propuesta para los ciudadanos termeños, y generando así mismo también una fuerte competencia entre las mismas.

Sin embargo, de estas dos primeras emisoras, la FM 100 fue la que cobijó a la mayoría de quienes años después comenzaron sus propias radios, o decidieron formarse en el campo de la comunicación social.

Daniel Parrado, hijo de Pascual “Mushino” Parrado, recuerda que por FM Termas pasaron casi todas las voces que hoy se conocen. Los estudios, que años después de su inauguración se mudaron al pasaje Juan Bautista Justo, en pleno microcentro, era el ida y vuelta de mucha gente, con programación las 24 horas, con todos los géneros y estilos.

La potencia permitía llegar con la radio a toda la ciudad e incluso el interior del departamento Río Hondo.

*Por José Domingo Jiménez (h)

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