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Preocupa la falta de lluvias en la cuenta Salí-Dulce

La bajante en el lago del dique El Frontal comienza a afectar a la distribución de agua para regadíos, y prevén reservarla solo para abastecimiento de las poblaciones para consumo y el mantenimiento de la ecología del cauce.

La falta de lluvias que se registra en la cuenca Salí-Dulce impactó de manera negativa en Santiago del Estero, a tal punto que se analiza restringir la derivación de agua para riego para la segunda quincena de octubre, en el caso de permanecer este escenario de precipitaciones casi nulas en todo el territorio.

Así lo hizo saber el Ing. Salomón Lafi, asesor de la Subsecretaria del Agua de Santiago del Estero, quien reconoció que “la situación está muy complicada, porque ya es el segundo año seguido de sequía en la cuenca (Salí-Dulce)”.

Sobre las condiciones de la cuenca en esta parte de la región, dijo que “desde el mes de marzo hasta la actualidad, hubo aportes muy pequeños de lo que hubiera correspondido en un año normal”, y ahondó que “en marzo, se tenía que haber llenado el embalse y no alcanzó a levantar ni un poco, por lo tanto, quedó con poca reserva de agua”.

“Las estadísticas indican que los meses de menor aporte de agua son agosto y septiembre, pero ahora octubre también se presenta con muy bajo caudal y con un pronóstico de que probablemente habrá muy pocas lluvias en la cuenca y el panorama es desalentador”, advirtió.

Igualmente, Lafi consideró que en la naturaleza “los pronósticos no siempre se cumplen, y a partir de la segunda quincena de octubre es la época en que normalmente empieza a haber lluvias en la cuenca. Se está suministrando agua para riego, se está haciendo trasvase al Río Salado, funcionan los canales menores y se cumple el compromiso del Convenio que establece un cupo para la provincia de Córdoba”, contó sobre las medidas que por el momento se realizan para el abastecimiento, pero hay incertidumbre de lo que podría pasar en los próximos días.

“El embalse puede seguir operando para uso productivo hasta la segunda semana de octubre, y si no empieza a llover en la segunda quincena de octubre, va a ser necesario restringir mucho las entregas, y esperar que lleguen las lluvias”, planteó el asesor.

Ante esta situación, Salomón informó que de no producirse las lluvias que la región espera, “se deberá reservar el agua del embalse para temas prioritarios: abastecimiento de las poblaciones para consumo y el mantenimiento de la ecología del cauce”.

«Si no empieza a llover en la segunda quincena de octubre, va a ser necesario restringir mucho las entregas y esperar que lleguen las lluvias”, Salomón Lafi.

“Todos los años, esta fecha es de incertidumbre, pero en años anteriores había buena disponibilidad de agua en el embalse a fines del verano, que este año no lo tenemos, porque el aporte mes de marzo fue miserable. Ahora el agua de la reserva del embalse se está acabando y no sabemos si vamos a tener desde octubre en adelante las lluvias que alimentan el río y el embalse”, recalcó el profesional al asegurar que, por el momento, “hasta mitad de mes, se va a seguir regando como ahora, y de ahí en adelante, si no mejoran los caudales que ingresan al embalse, habrá que reservar el agua para bebida de la población y mantener un caudal ecológico en el cauce”.

Fuente: Revista La Semilla.

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