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Un cura olor a oveja: Hoy se cumplen 23 años de la trágica partida de monseñor Sueldo

Gerardo Sueldo había arribado a nuestra provincia en mayo del `93 como obispo coadjutor. Desde ese primer día hasta el final de su vida fue un férreo luchador contra las políticas retrogradas que empobrecían al pueblo.

Han transcurrido 23 años de aquel trágico accidente que marcaría el final de la vida de un hombre que siempre se destacó por su lucha, principalmente contra las políticas que empobrecían y se burlaban del pueblo.

Los archivos fílmicos y gráficos demuestran que siempre fue un hombre de lucha en cualquier lugar donde le tocó estar, y Santiago del Estero no fue la excepción.

Monseñor Gerardo Sueldo arribó a esta provincia en tiempos donde la situación no era muy amena. Las crisis sociales terminarían desembocando en el Santiagueñazo, y posteriormente la intervención federal que trajo a Juan Schiaretti a la provincia.

Durante todo ese tiempo, Sueldo se mostró activo, pero el retorno al poder de Carlos Juárez sacudió fuerte al referente de la iglesia católica de la provincia.

“Me di cuenta de que aquí las cosas se plantean en forma superficial y no con la profundidad con la que pensaba. Tal vez no ha llegado el momento de la maduración de la provincia”, supo expresar tras el triunfo de la fórmula Juárez – Rodrigo.

Sin embargo, no dio el brazo a torcer y siguió su lucha a la manera que podía. Así lo hizo hasta la madrugada del 4 de setiembre de 1.998, cuando un accidente vial le truncó la vida.

“A las 4:45, en ruta nacional 9, altura San Marcos, se reportó un vuelco de un automóvil Renault 19, con tres ocupantes, uno de gravedad”, fue el reporte policial del momento. Horas más tarde se conocía que, el chofer del auto siniestrado era el obispo de la diócesis de Santiago del Estero, monseñor Gerardo Sueldo.

Desde ese momento, miles de santiagueños se sintieron impactados. Algunas personas comenzaron a llegarse hasta el sanatorio San Francisco, a donde había sido derivado para que sea sometido a una operación en la cabeza, donde había sufrido graves lesiones tras salir despedido del automóvil.

Desafortunadamente, no llegaron a operarlo, y fue declarado fallecido cuando el reloj marcaba las 7:20 de la mañana.

Por esas cosas del destino, sus acompañantes, los sacerdotes Marcelo Trejo y Jorge Ramírez, solo sufrieron golpes fuertes, pero no tanto como el golpe que sufrió la comunidad santiagueña por la partida del obispo olor a oveja.

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